Taller de Mùsica e Instrumentaciòn

El Taller de Mùsica "SOL ORIENS" les ofrece una enseñanza a corto plazo, para tocar como los Grandes, tanto como en la Mùsica Clàsica como en Mùsica Urbana como el Jazz-Rock y Ritmos Bailables. Aprenda a interpretar a quien usted quiera, estamos para servirle

miércoles, 18 de abril de 2012

LA ORQUESTA POSTERIOR A BEETHOVEN

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Berlioz amplió el papel y la extensión de la orquesta.
 Desde sus primeras obras hizo uso del contrafagot, del 
corno inglés, de cuatro trompetas, de tres o cuatro timbales
 (Benvenuto Cellini, Sinfonía fantástica), del clarinete bajo, de
 cuatro arpas e incluso del piano tocado a cuatro manos.
 Ciertamente, todas las obras de Berlioz abundan en
 efectos originales, pintorescos o graciosos, como aquel
 sarcástico delclarinete «requinto» en la Sinfonía fantástica
 o la utilización de cuatro pianos -caso único- en La tempestad.
 Subrayemos todavía algunos curiosos procedimientos, 
como el uso, más ligero, de las baquetas de esponja en los
 timbales, el ataque en los instrumentos de cuerdas con la 
madera del arco (col tegno), el uso extendido de la 
sordina para los instrumentos de viento o la función que
 desempeña la mano al tapar el pabellón de las trompas
 para producir un sonido velado y corregir ligeramente 
la afinación.
 Todo ello Berlioz lo trata exhaustivamente en su famoso
 Tratado de instrumentación, obra magistral escrita en 1844
 y que es un verdadero compendio de estética musical 
aplicada que aún hoy tiene autoridad.
Contemporáneo de Berlioz, aunque 10 años menor que él,
 Wagner entendió la orquesta dramática imbricada dentro 
de este nuevo concepto.
 En realidad Wagner perfecciono las principales aportaciones
 del músico francés acomodándolas a su verbo en una textura
 más tupida y un aliento dramático más conforme a su
 naturaleza germánica.
La gran evolución experimentada por ciertos instrumentos
 va a permitir nuevas aventuras y especulaciones tímbricas;
 casi podría decirse que las nuevas potencialidades
 de la orquesta nos sitúan ante un instrumento colosal, de
 registros sutiles, que muy poco tiene que ver ya con la plantilla
 clásica del siglo anterior.
 Los principales protagonistas de estos cambios van a ser los
instrumentos de metal y su proliferación dentro de este
 organismo sonoro servirá para cumplir no una función
 subsidiaria, como en la orquesta de Haydn, sino un papel
 esencial. 
Estos instrumentos van a permitir, gracias al mecanismo
 de los pistones, obtener todos los sonidos de la escala
 cromática y participar de pleno derecho en la textura orquestal. 
Éste es, sin lugar a dudas, el progreso técnico más 
considerable que aportó el Romanticismo a la orquesta.
 A partir de aquí, al sentirse progresivamente liberada,
 la orquesta aumentó su potencia y su registro.
 La suma de instrumentos diversos añadió mayor complejidad
 a la partitura, que, si en una etapa anterior podía contar con
 un número discreto de pautas -alrededor de unas doce-
 que debían leerse verticalmente, en la orquesta moderna
 puede dar cabida a un número extraordinario que puede
 llegar a 40 pentagramas simultáneos
. La nueva potencia del metal exigió, pues, un nuevo equilibrio
 de toda la masa instrumental, de modo que el número de
 las cuerdas pudiera llegar a compensar el peso del viento.
Pero aquí surge una pregunta lógica: si Wagner escribió
 para la voz y ésta debía fusionarse con la orquesta,
 ¿cómo podía prevalecer por encima de un aparato sonoro
 como, por ejemplo, el de la Tetralogía?
 El trato de la voz en la obra de Wagner es de una 
tensión y envergadura muy superiores a las de la ópera
 convencional; su melodía, sus giros, la extensión de sus
 saltos se ajustan al contenido del lenguaje tanto armónico
 como orquestal. Wagner enten dió la orquesta como
 un cuerpo unitario y él mismo -al preocuparse por la 
construcción de nuevos instrumentos de metal para
 intensificar la magnitud de sus dioses- calculó la sonoridad
 algo tamizada de la orquesta en el foso del teatro.
 En el drama wagneriano la orquesta no sólo comenta,
 sino que interviene en la acción; la técnica del leitmotiv
 permite reconocer por un juego de símbolos no sólo 
la presencia de los personajes en la textura instrumental, 
sino incluso sus sentimientos, sus intenciones,
 sus pensamientos secretos, de modo que la orquesta
 se convierte en un hilo conductor del drama a un nivel
 subconsciente para el espectador.
 Por esto su lugar es el foso, y es desde el foso desde
 donde el director -coordinador de todos los elementos-
 planifica el difícil diálogo voz-orquesta.

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